Piernas persona sonámbula de pie encima de la cama.

SONAMBULISMO EN ADULTOS

Chica tumbada entre nubes. Metáfora del mundo onírico

Imagina despertar en mitad de la noche lejos del lugar donde te acostaste. No se trata de un acertijo ni es una trama de ficción, sino una característica frecuente del sonambulismo en adultos.

Las personas que lo padecen, inmersas en las profundidades del mundo onírico, se muestran completamente ajenas a esa situación tan particular. De ahí la confusión que se produce si, al abrir los ojos, las cosas se desarrollan de un modo distinto a cómo deberían ser.

De lo contrario a lo que se pueda creer, existen diversos tipos de sonambulismo y este no siempre se da desde la infancia. Además, hay numerosos factores que potencian que esta condición aparezca.

Es importante atender a cualquier cambio físico y/o emocional que vivamos para comprender y valorar las respuestas que genera nuestro cuerpo en base a ello. Identificar la raíz del problema nos acerca a dar con la solución.

Así que, empecemos por lo básico…

¿Qué entendemos por «sonambulismo»?

Seguro que con solo leer la palabra te viene a la mente una imagen muy clara. Sin embargo, no acostumbramos a conocer cómo se origina dicho trastorno.

El sonambulismo ocurre durante la fase No-REM o N3, en las primeras horas de sueño, cuando este no es del todo profundo y la actividad cerebral funciona de manera más lenta.

En tales circunstancias, el cuerpo actúa de forma imprevisible, sin que seamos conscientes de ello. Es común que la persona sonámbula ignora las anomalías de su conducta hasta que alguien que lo presenció se lo cuenta con detalle.  

Tal como apunta la periodista Marta Vicente, algunos de los comportamientos comunes que presentan los sonámbulos incluyen: sentarse, caminar, hablar o ejecutar acciones concretas, desde cambiarse de ropa, ir al baño o comer.  

A pesar de que cada caso debe valorarse con detenimiento, habitualmente los sujetos despiertan en estado de desorientación momentánea e incluso pueden llegar a poner en peligro su estabilidad y la de quienes los acompañan.

Causas que motivan la aparición de este trastorno

Chico tumbado en un banco soñando.

Al referirnos al sonambulismo en adultos, encontramos cuatro factores que nos vuelven propensos a experimentar esta parasomnia:

-Tener parientes con sonambulismo, pues la condición a menudo es hereditaria.

-Consumir alcohol, lo cual no es en absoluto beneficioso.

-Tomar una medicación que fomente el sonambulismo.

-Pasar por una etapa difícil en el ámbito emocional.

La última nos afecta de un modo especialmente significativo, dado que el abanico de opciones es muy amplio.

La psicóloga Valeria Sabater da gran importancia al efecto que el estrés ocasiona en las personas, actuando como un elemento fundamental en la alteración del sueño.

Los cambios repentinos que suceden en nuestro entorno a nivel laboral y sentimental, traumas, altercados y otras situaciones que deriven en malestar o ansiedad contribuyen a que suframos sonambulismo, aunque no nos haya pasado nunca antes. Esas vivencias se manifiestan a través del miedo y para lograr apaciguarlas y mejorar la calidad del sueño, es preciso cuidar la salud mental y aplicar una rutina adecuada.

Prevenir los efectos

Si siendo adulto todavía no has tenido ningún episodio de sonambulismo quizá continúe siendo así. No obstante, hay ciertas precauciones a seguir para asegurarnos de que las cosas se mantengan como están.

Evitar el alcohol y, en la medida de lo posible, determinados medicamentos, están entre las pautas a tener en cuenta.

Otros aspectos como el ya mencionado estrés, aunque no siempre están en nuestras manos, pueden mejorarse con técnicas de meditación, relajación, haciendo deporte o también estando en contacto con la naturaleza.

Lo que sí depende 100% de nosotros es el tiempo que empleamos en dormir y la frecuencia con la que lo hacemos. El portal Quirón Salud lo nombra como requisito, indicando la necesidad de establecer unos horarios regulares y dedicar las suficientes horas al día a descansar.

Explorando el mundo onírico

Ojo femenino con imagen de una luna llena dentro.

Algo incierto y que se revela como un misterio es qué ocurre en la mente del soñador sonámbulo cuando realiza las diferentes actividades en el plano real, ajeno a ello.

Las posibilidades son infinitas y abarcan desde lo cotidiano a lo inverosímil. Prueba de esto es la anterior entrada de este blog, en la que hice hincapié en aquellas fantasías que tienen como escenario principal el espacio exterior.

La escasa capacidad de retención de los sueños facilita el planteamiento de nuevas preguntas, de las cuales es complicado obtener respuestas.

¿Eres sonámbulo o has vivido algún episodio puntual de sonambulismo?

Te invito a que me lo expliques en comentarios.

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