RETOMAR EL HILO DE UN SUEÑO; UN DESAFÍO PARA LA DISOMNIA

La primera vez que lo vives necesitas unos instantes para asimilar lo ocurrido. Y es que de todos los misterios que envuelven al mundo onírico, que un sueño continúe al dormirte de nuevo es de los más inquietantes.
Su poca frecuencia y la exactitud de la fantasía en cuestión, sumadas a la complejidad que la caracteriza, hacen que las visiones de esa índole permanezcan en nuestra memoria en mayor o menor grado.
Sin embargo, mi experiencia actual no ha sido tan disfrutable como debería, pues la historia que se ha prolongado en mi mente corresponde a una pesadilla. Aun así, me he propuesto lograr que se repita de manera voluntaria.
Poner a prueba al mecanismo del sueño
Últimamente he tenido dificultades para dormir que surgieron a raíz de una fase de insomnio. Al investigar, descubrí que esa anomalía suele vincularse a un término conocido con el nombre de “disomnia”.
Si nos ceñimos a la definición que ofrece el Diccionario Médico, la disomnia engloba “Un grupo de trastornos caracterizados por alteraciones en la cantidad, calidad o horario del sueño”. Entre ellos se incluye el insomnio primario.
Según menciona esa completa explicación, una de las causas que lo provocan es la mala higiene del sueño, hábito al que he sucumbido durante las últimas semanas y que ha propiciado un segundo problema: la aparición de pesadillas recurrentes.
Pero, al contrario de lo que podamos pensar, ese obstáculo pertenece a una clasificación distinta.
Disomnia vs. parasomnia

Como te conté días atrás en este blog, los malos sueños han estado persiguiéndome de forma continuada. Anoté lo que recordaba en mi diario de sueños y, pese a lo negativo, conseguí extraer más detalles que al vivir sueños neutrales o comunes.
Todavía tenía la impresión de que mi guía espiritual los controlaba, aunque nunca le vi físicamente en esos escenarios. La curiosidad me ha llevado a plantearme qué pasaría si actuara para facilitar la ampliación de mis sueños.
Cabe destacar que las pesadillas no se integran en el ya mentado concepto de disomnia, sino en aquel del que hablé en el anterior blog: la parasomnia.
La diferencia reside en que, mientras la disomnia se refiere a las condiciones que alteran el sueño, la parasomnia alude a los comportamientos extraños que se producen a lo largo del mismo.
Continuar un sueño
Lo que pretendo hacer no es nada recomendable para el bienestar onírico en base a los hechos que te he narrado, no obstante, he decidido practicar este experimento del sueño y ver hacia donde me lleva.
Si has leído otros artículos de este blog, te habrás dado cuenta de que las fuentes que cito son rigurosas y se ciñen al ámbito de la ciencia y la tecnología. Pero al buscar información acerca del tema, la totalidad de los datos procedía de noticias publicadas en medios de carácter general y sobre todo de experiencias volcadas por los usuarios en chats de internet.
Así, hallé un debate en Quora en el que los participantes no solo decían tener sueños que continúan; como ha sido mi caso, hay un escenario o una persona que aparece en ellos de modo reiterado. Los usuarios se preguntan si esto podría ser una señal y uno incluso plantea una interesante reflexión: si los sueños tuvieran siempre una continuidad nos costaría diferenciarlos de la realidad y sería como si tuviéramos dos vidas simultáneas.
Por otra parte, una discusión similar originada en Reddit desarrollaba un sueño dividido en episodios que sucedió después de consumir un somnífero. Un usuario relacionó el incidente con el sueño lucido, puesto que no deja de ser una modificación onírica donde la línea que separa al sueño de la semi-consciencia se vuelve difusa.
Estrategias para la prolongación onírica

Existen varias formas de motivar la continuación de un sueño y me dispongo a realizar algunas de ellas.
En primer lugar, pondré una alarma cada dos horas con el fin de recordar los sueños y apuntarlos en mi diario para tratar de retomarlos.
Si no funcionara, seguiría los consejos que figuran en este artículo, que propone recuperar un sueño pasado mediante tres tácticas:
-Releer lo que escribí en el cuaderno de sueños.
-Rememorar cada detalle sucedido en él.
-Repetírmelo mentalmente antes de dormir.
